jueves, 29 de abril de 2010

Testimonio de vida periodistas Contralínea

Comunicado ONU

COMUNICADO DE PRENSA

La OACNUDH condena los hechos de violencia en San Juan Copala, Oaxaca, exhorta a las autoridades a conducir una investigación eficaz y urge la pronta ubicación de las personas de las cuales se desconoce su paradero.

28 de Abril de 2010. La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) tuvo conocimiento de que el 27 de abril del año en curso una caravana que se dirigía al Municipio autónomo de San Juan Copala, Oaxaca, fue atacada por un grupo armado. La caravana estaba conformada por organizaciones civiles de derechos humanos, organizaciones sociales, observadores internacionales y periodistas. Como resultado de esta agresión, perpetrada en el paraje la Sabana del municipio de Juxtlahuaca, perdieron la vida Beatriz Alberta Cariño Trujillo, directora de Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos (CACTUS A.C.) y Jyri Jaakkola, observador internacional de nacionalidad finlandesa. También se tiene información de que otras personas de la caravana resultaron heridas, entre ellas Mónica Citlali Santiago Ortiz. Hasta este momento se desconoce el paradero de algunos integrantes, incluyendo a Érika Ramírez y David Cilia periodistas del semanario Contralínea.

La OACNUDH condena estos hechos y manifiesta su preocupación por el clima de violencia que ha prevalecido en la zona Triqui de Oaxaca, así como por la proliferación de grupos civiles armados en la región que operan sin control de las autoridades estatales. A esta Oficina la preocupa especialmente que el ataque haya impactado negativamente en periodistas, defensoras y defensores coartando el legítimo ejercicio de la defensa de los derechos humanos, incluyendo el derecho a la información.

Esta Oficina destaca que a la luz de los estándares internacionales de derechos humanos el Estado mexicano tiene el deber de prevenir cualquier tipo de violaciones y proteger los derechos a la vida y a la integridad personal frente a terceros. Esta obligación se torna particularmente relevante en una zona cuyo clima de violencia había sido previamente denunciada por diversas organizaciones de la sociedad civil. Por su parte, la Oficina había reflejado también en su Informe sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos “Defender los Derechos Humanos: Entre el Compromiso y el Riesgoel contexto adverso que defensoras, defensores y periodistas enfrentan en el desarrollo de sus actividades en la región.

La OACNUDH hace un llamado para que las autoridades responsables conduzcan una investigación imparcial, expedita y efectiva de los hechos que tenga como objetivo el procesamiento y, en su caso, la sanción de las personas responsables. Así mismo, exhorta a que las autoridades adopten las medidas necesarias para disminuir la tensión y la violencia en la zona Triqui, mediante el desarme de los grupos civiles y el establecimiento de mesas de mediación y diálogo entre las partes involucradas plenamente respetuosas de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas, entre ellos su derecho a la libre determinación en los términos que señala la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Esta Oficina considera urgente que se conozca a la brevedad la situación de las personas cuyo paradero aún se desconoce y que se brinde atención médica adecuada a las personas heridas. La Oficina aprovecha para extender sus más sentidas condolencias a las y los familiares de las víctimas que perdieron la vida y su solidaridad con las personas que se encuentran heridas.

miércoles, 28 de abril de 2010

Atacan en Oaxaca a observadores extranjeros; al menos dos muertos

OCTAVIO VÉLEZ Y MATILDE PÉREZ, Corresponsal y reportera Periódico La Jornada Miércoles 28 de abril de 2010, p. 39.

* Posible emboscada de la Ubisort; habría 15 personas heridas y varias desaparecidas
* El lunes el líder de la organización advirtió que no les permitiría el paso
* Pretendían llegar al municipio autónomo de San Juan Copala, sitiado por pistoleros
* El gobierno estatal se deslinda

Oaxaca, Oax., 27 de abril. Hombres armados, al parecer militantes de la Unión de Bienestar Social de la Región Triqui (Ubisort), vinculada al Partido Revolucionario Institucional (PRI), balearon una caravana de observación civil internacional que se dirigía al municipio autónomo de San Juan Copala, en la región de la Mixteca, sede del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui-Independiente (MULT- I), con un saldo extraoficial de dos muertos, 15 heridos y un número no determinado de desaparecidos.

Wilfrido Almaraz Santibáñez, subprocurador regional de Justicia en la Mixteca, dijo que una de las lesionadas comentó que fallecieron dos integrantes de la caravana, “al parecer extranjeros”. La reportera Érika Ramírez y el fotógrafo David Cilia, de la revista Contralínea, quienes cubrían el recorrido, fueron repostados como desaparecidos por ese medio.

Hasta el cierre de esta edición la policía no había podido acercarse a San Juan Copala porque presuntos integrantes de la Ubisort la repelía a balazos. Los agentes declararon que algunos vehículos en que se desplazaban los miembros de la caravana quedaron destrozados y se presume que los agredidos huyeron “al monte”. Este miércoles la policía intentaría llegar a la comunidad.

Francisco López Bárcenas, de la Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos, dijo que también se desconocía el paradero de Viris Jacola y Meni Morne, de Finlandia; David Casinori, de Italia; Martín Santana, de Bélgica, y de los oaxaqueños David Venegas, David Arellano y Rubén V alencia.

Jorge Albino Ortiz, portavoz del municipio autónomo, dijo que San Juan Copala está sitiado por “paramilitares” de la Ubisort y “no hay electricidad. Han cortado el agua, no hay clases desde enero, no hay médico (y) cuando las mujeres salen en busca de agua o comida son acosadas”.

En un comunicado, la Comisión Diocesana de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Oaxaca Antequera (Codijup), el Centro Regional de Derechos Humanos Bartolomé Carrasco Briseño (Barca-DH) y el Frente de Organizaciones Sociales de Izquierda (Fosdi) informaron que la misión, integrada por defensores de derechos humanos de Finlandia, Italia, Bélgica y Alemania, así como miembros de organizaciones adheridas a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), profesores de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y miembros de la Red de Radios y Comunicadores Indígenas del Sureste Mexicano, viajaban en varios vehículos cuando fueron agredidos alrededor de las 14:50 horas cerca de La Sabana, poblado situado antes San Juan Copala, por hombres armados apostados a la orilla del camino.

La caravana pretendía entregar alimentos, ropa y cobijas a la comunidad del municipio autónomo, pues en las dos semanas recientes la Ubisort cerró el único acceso a San Juan Copala. Asimismo, los observadores tenían la intención de supervisar el regreso de los profesores de la sección 22 del SNTE – que dejaron el poblado hace cuatro meses debido a la violencia– y para documentar los atropellos contra la población.

Apenas el lunes el dirigente de la Ubisort, Rufino Juárez, declaró ante reporteros que “bajo ninguna circunstancia” permitirían la entrada de la caravana y no respondería “de lo que pudiera pasar”.

En entrevista con una radioemisora local, Jorge Albino, habitante del municipio autónomo, confirmó el ataque al grupo que, calculó, era de 40 personas. “Estaban entrando al municipio autónomo cuando fueron agredidos con armas de fuego. No se sabe el número de heridos ni desaparecidos y hasta ahora sólo se sabe de dos muertos”, dijo.

En un comunicado, la Secretaría General de Gobierno del estado lamentó los hechos pero se deslindó de ellos, pues “en ningún momento tuvo conocimiento formal de la caravana ni de sus objetivos, participantes, itinerario y organización.

“Extraoficialmente se sabe que la caravana se realizó a iniciativa de las autoridades de la agencia municipal de San Juan Copala sin que se tomaran en cuenta las condiciones que imperan en la zona, que no son propicias para este tipo de acciones, en razón de la problemática social existente en la región.

“Se tiene información no confirmada de que aproximadamente a las 16 horas, a la entrada de San Juan Copala, algunos de los vehículos fueron alcanzados por disparos, resultando lesionada Mónica Citlalli Santiago Ortiz”, quien fue trasladada al hospital rural 66 del IMSS, en Santiago Juxtlahuaca.

El gobierno del estado sostuvo que ha impulsado el diálogo entre la Ubisort, el MULT-I y el Movimiento de Unificación y Lucha Triqui.

La Procuraduría General de Justicia del Estado inició la averiguación 114/(SJ)/2010.

martes, 27 de abril de 2010

¡ A L E R T A !

ATACAN MISION HUMANITARIA DE VARIAS ORGANIZACIONES EN CAMINO AL

MUNCIICPIO AUTONOMO DE SAN JUAN COPALA EN LA MIXTECA OAXAQUEÑA.

A los organismos civiles de DDHH

A las organizaciones comunitarias

A las organizaciones sociales

A los referentes de izquierda

A la ciudadanía en general

Alrededor de las 14:50 horas la misión humanitaria de organizaciones sociales, comunitarias, radios comunitarias y colectivos de comunicación alternativa que se dirigía al municipio autónomo de San Juan Copala, fue agredida cerca de la comunidad mixteca de Savahana.

Unos 100 compañeras-os, de las organizaciones de Voces Oaxaqueñas Construyendo Autonomía y Libertad (VOCAL); Centro de Apoyo Comunitario Trabajando Unidos (CACTUS), Red de Radios y comunicadores del Surete Mexicano y ALIANZA MEXICANA POR LA AUTODETERMINACION DE LOS PUEBLOS (AMAP) fueron agredidos con armas de fuego por integrantes de la organización priista Unidad por el Bienestar Social de la Región Triqui (UBISORT).

Al menos tenemos reportados 7 compañeras-os heridos. Hasta el momento desconocemos la situación ya que no hay acceso a señales de telefonía celular.

En tanto, se desconoce el paradero y su situación física de la compañera Alberta Cariño –Bety- importante dirigente de CACTUS-AMAP.

La caravana internacional tenía como finalidad entregar alimentos, víveres, ropa y cobijas a la comunidad del municipio autónomo, ya que desde hace meses, la población vive un aislamiento sistemático orquestado por UBISORT y avalado por el gobernador Ulises Ruíz.

En la caravana también se encontraban concejales de la APPO, activista humanitarios de Finlandia, Bélgica, Alemania y maestros de la CNTE de la Secc. XXII.

Desde la presente hacemos responsables al gobernador Ulises Ruíz y a la dirección política de UBISORT del paradero de la compañera Bety y demás compañeros heridos.

Nuevamente hacemos una llamado a las compañeras-os de las organizaciones de DDHH y a todos los movimientos sociales a estar alerta y difundir esta información

A T E N T A M E N T E

ALIANZA MEXICANA POR LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS (AMAP)

¡¡ Por que el Pueblos es primero, No a la violencia contra el pueblo libertario !!

lunes, 19 de abril de 2010

La brecha chiapaneca


Carlos Fazio


En el contexto de la estrategia de ocupación de espectro completo (full spectrum) que lleva a cabo Estados Unidos en México, por sus características particulares Chiapas ocupa un lugar central en el mapa del Pentágono. La geografía chiapaneca forma parte de la brecha (the gap) en la que se ubican las zonas de peligro sobre las que el hegemón del sistema capitalista mundial debe tener una política agresiva de prevención, disuasión, control e imposición de normas de funcionamiento afines a los intereses corporativos con casa matriz en la nación imperial, pero también de persecución, desarticulación y eliminación de disidentes o insurrectos, considerados enemigos.

Cabe reiterar que no se puede entender y explicar el sistema capitalista sin el concepto de guerra. La guerra es la forma esencial de reproducción del actual sistema de dominación; la guerra es consustancial a la actual fase de conquista y reconquista neocolonial de territorios y espacios sociales. Pero es también un negocio, una forma de imponer la producción de nuevas mercancías y abrir mercados con la finalidad de obtener ganancias. En ese contexto, la brecha chiapaneca se ubica en un área intensiva en biodiversidad, donde existen grandes recursos acuíferos, petróleo y minerales de uso estratégico, todo lo que da sentido práctico rentable a su apropiación territorial y espacial.

Con un agregado: lejos del ruido mediático de la hora, Chiapas, y en particular el área bajo control de las autonomías zapatistas, es una zona creativa y de resistencia civil pacífica al proyecto neoliberal. Un área donde se procesan nuevas formas de emancipación, de construcción de libertad en colectivo por diversos sujetos sociales y movimientos antisistémicos que enarbolan un pensamiento crítico, ético, anticapitalista, contrahegemónico. Fuerzas que operan al margen de las reglas de juego y los usos y costumbres del sistema, y le dan batalla en el campo cultural, donde radican la memoria histórica, las cosmovisiones y utopías. Se trata de un nuevo sujeto histórico que ya no cree en parches ni reformas dentro del sistema y, ajeno a las viejas y nuevas formas de asimilación y cooptación, ensaya otra manera de hacer política y de construir un poder alternativo desde abajo. Un verdadero poder popular, autogestivo, plural, de auténtica democracia participativa con sus juntas de buen gobierno, sus municipios autónomos y sus autoridades comunitarias.

Por todo eso, el EZLN, sus bases de apoyo y aliados significan un peligro real, un desafío estratégico para Wa-shington y las grandes corporaciones de los sectores militar, petrolero, minero, biotecnológico, agroalimentario, farmacéutico, hotelero, refresquero y del falso ecoturismo, que hoy libran una sórdida guerra por la tierra y el territorio chiapaneco. Quienes se encuentran en los espacios y territorios donde existen agua, bosques, conocimientos ancestrales, códigos genéticos y otras mercancías son, quiéranlo o no, enemigos del capital. Por eso asistimos a una ofensiva conservadora que, bajo la forma de una guerra integral encubierta, asimétrica, irregular, prolongada y de desgaste, busca disciplinar, doblegar y/o eliminar la resistencia del campesinado indígena rebelde para llevar a cabo una restructuración del territorio de acuerdo con los intereses y requerimientos monopólicos clasistas. Se trata de una guerra privatizadora, de despeje territorial y despojo social, que hecha mano de la militarización y paramilitarización del conflicto, de la contención de los movimientos sociales y la criminalización de la protesta para facilitar la libre acumulación capitalista de las trasnacionales y sus aliados vernáculos, mediante un agresivo modelo dominante de agricultura y del espacio rural; un modelo de muerte en beneficio del gran capital.

En la que fue tal vez su última aparición pública, en diciembre de 2007, el subcomandante Marcos advirtió sobre la reactivación de las agresiones militares, policiales y paramilitares en la zona de influencia zapatista. Dijo: Quienes hemos hecho la guerra sabemos reconocer los caminos por los que se prepara y acerca. Las señales de guerra en el horizonte son claras. La guerra, como el miedo, también tiene olor. Y ahora se empieza ya a respirar su fétido olor en nuestras tierras. Anunció entonces que el EZLN entraría a una nueva fase de silencio y que se preparaba para resistir solo –abandonado por la intelectualidad progresista y de izquierda ante el supuesto “bajo rating mediático y teórico” del zapatismo– la defensa de la tierra y del territorio recuperado desde 1994 y bajo control de las autonomías, ante la nueva ofensiva que preparaba el émulo de Victoriano Huerta, Felipe Calderón, con su capitalismo de cuartel.

Desde entonces, como parte de la misma estrategia de ocupación de espectro completo diseñada por el Pentágono, la geografía chiapaneca se llenó de retenes y vehículos militares artillados; reaparecieron los operativos de disuasión e inteligencia, los patrullajes y sobrevuelos en zonas consideradas focos rojos, y se reposicionó al Ejército en comunidades con antecedentes de resistencia civil, al tiempo que autoridades locales y federales llevaron a cabo desalojos violentos y reubicaciones forzosas de comunidades indígenas en la Reserva de Biosfera de Montes Azules y otras áreas, como parte de una estrategia de despeje y control territorial que, disfrazada de un espíritu conservacionista, busca desplazar a la población para facilitar la apropiación y mercantilización de la tierra y los recursos naturales por el gran capital. Eso explica, también, que articulados desde la sede de la 31 Zona Militar de Rancho Nuevo, grupos paramilitares co-mo la OPDDIC (Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos) y el llamado Ejército de Dios (bajo disfraz evangélico) estén hostigando y destruyendo comunidades zapatistas.

Fuente LA JORANDA